Tierra del Fuego.- Pongámosle ladrona a una exgobernadora de la provincia más austral del país. El dolobu sería el periodista que se la da de independiente, pero siempre mamó del estado y ahora se acabaron las vacas lecheras. El cómplice sería un ex director de la DPOSS de Ushuaia y el Sindicalista es un pelado del gremio de judiciales acusado de abuso sexual que, por tener llegada a jueces, logró que le archivaran la causa. Hasta aquí los actores principales de esta runfla llamada “La Banda”. La ladrona robó y dejó que robaran: mandó a fondear 17 millones de gastos reservados en manos de Murray para financiar la camapaña de Laurita que no llegó a nada, le compró el casino a Cristobal Lopez por diez millones de dólares diciendo que iba a ser un centro cultural, cuestión que nunca sucedió; le entregó la reserva corazón de la isla a Bridge, armó operetas periodísticas a cambio de viviendas sociales a quienes denunciaran falsamente, el curro de las luminarias por el cual se está denunciando penalmente al ex funcionario de la DPE Ledesma. Sigo? Claro que puedo seguir: los sobre precios de la ruta del Beagle por 1.200 millones que se llevó la empresa un adelanto del 20% por una ruta que nunca se hizo justo previamente a las elecciones a gobernador para financiar la campaña de la ladrona. Persecución a docentes y médicos, otorgamiento de subsidios no reembolsables a estancieros amigos, entre otros curros. El dolobu, como buen y Gran dolobu, no se daba cuenta que quedaba pegado al ser el periodista fiel de la ladrona y con tal de seguir facturando pauta y que ascendieran a sus familiares en el poder judicial no decía nada. El cómplice de nariz aguileña se encargó de ser el pasamanos de todos los negocios a tal punto que convencía al gran dolobu con pauta y más pauta. Antes de irse del cargo de director de la DPOSS en la gestión de la ladrona dejó una deuda de 40 millones. El sindicalista, por su parte, se encargó de acomodar gente a diestra y siniestra mientras acumulaba causas de abuso. Entretanto diseñó un programa para que la ladrona colocara 21 jueces y así tratar de salir limpios del barro en que se metían, como integrante del juzgado electoral participó del bochorno más grande de la historia del país a no contabilizar las mesas hasta las cinco de la mañana porque daba perdedora a la ladrona. Sin embargo, el tiempo siempre sabio, supo colocar las cosas en su lugar y, pronto, terminará de colocarlas en el lugar que corresponde:
Tras las rejas.

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