Tierra del Fuego.- Es común ver, cómo en nuestra provincia, los imponentes paisajes son muchas veces avasallados por la contaminación. Con tan solo ir a la playa en Río Grande, se puede observar la cantidad de basura adornando las inmediaciones: botellas, latas de cerveza, gomas de vehículos, fierros oxidados. Si a ello le sumamos la cantidad de algas que se alimentan de los microorganismos depositados en la costa debido a la contaminación, el paisaje empeora. Hace un par de meses atrás, un niño riograndense, Simon Martino, tuvo la idea de concientizar y llamar a la población y a las instituciones municipales a limpiar la playa. Nada del otro mundo. Un grupo de personas reunido a una hora determinada con bolsas de basura para levantar los desperdicios arrojados a la arena. La municipalidad, como es debido, acompañó la iniciativa, pero pronto todo se diluyó una vez más en la nada. Acaso, tan difícil puede ser organizar un rastrillaje municipal por la Costa con el fin de limpiar nuestra casa? Así como existe el barrido y limpieza municipal, debería existir la limpieza ambiental. Ni qué hablar que aún en nuestra provincia la manera de eliminar la basura es quemándola a cielo abierto. Si uno quiere reciclar sólo existen algunos puntos específicos para los envases pet (plástico), pero en lo que respecta a cartones y aluminio no existe nada al alcance de la mano por parte de la municipalidad para reciclar tales objetos.
Si hacemos referencia a la ciudad capital de Ushuaia, con tan solo decir que en su entrada se encuentra el basural a cielo abierto ya es decir demasiado. Un conjunto de aves sobrevolando la basura completa el paisaje. Ni qué hablar de otros puntos estratégicos turísticos como Petrel donde la desidia en su máximo esplendor se hace presente. Esta bien, es difícil llevar a cabo el emprendimiento argumentan, la concesión y no sé qué otras burocracias. No hagan nada, pero al menos manténganlo limpio, con eso nos conformamos.
Ni qué hablar de Tolhuin, donde también el basural a cielo abierto nos da la bienvenida. Si uno se adentra en la ciudad, la basura es parte del paisaje; las bolsas apresadas a los alambrados es lo corriente.
Nuestra provincia es una riqueza de paisajes naturales. Solamente tenemos que cuidarlo, pero si ese mensaje no llega desde arriba el trabajo es complicado.

1 COMENTARIO

  1. Como en todo, lo que falta es la solidaridad y la toma de conciencia. Aquí, en Mar del Plata, por ejemplo el panorama es similar. Muchos de los visitantes que llegan a sus playas dejan pañales, latas, botellas, cartones de pizza, etc. etc. Una maestra de mi infancia decía: “los argentinos somos hijos del rigor”. A los 7 años, resultaba difícil comprender su significado pero ahora, con el tema del aislamiento social por el Covid-19 toma más valor que nunca. Cuando el control era estricto, unos cuantos lo cumplían. En esta etapa, cada cual hace la tuya sin importarle el otro.

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