Tierra del Fuego.- Se fue el más grande de todos los tiempos. El mejor jugador de fútbol que haya pisado el verde césped. Nosotros, los amantes del fútbol nos vamos a quedar con eso, con tu inefable magia sobrevolando el campo de juego. No nos importa cuántos hijos tuviste, cuánto te drogaste, si fuiste o no fuiste un ejemplo, si apoyaste o no apoyaste a tal gobierno. La vida privada de las personas, como la propia Constitución Nacional lo dice, queda en manos de Dios, y exenta del juicio de los magistrados. El que quiera perder el tiempo metiendo las narices en las sabanas ajenas que lo haga. No será nuestro caso. Nosotros nos quedaremos con la precisión, la astucia, la perfección y el engranaje certero de un jugador de fútbol irrepetible en la historia.
Porque si hacía falta agregarle algo más a sus cualidades futbolísticas, debemos sumarle el ejemplo de lucha. Diego Armando Maradona nunca se dio por vencido en un campo de juego. Luchó y peleó contra todas las adversidades, desde su más pequeña infancia en Fiorito, hasta llegar a la Cúspide de su carrera. Siempre inclinado hacia al lado más humilde y vulnerable. Así, llevo a Argentinos Juniors al plano del reconocimiento, al Napoli, un equipo desconocido en Italia, lo elevó al más alto nivel mundial. Ni qué hablar con Argentina, a quien le entregó su propio cuerpo y alma.
Te fuiste, Diego. Pero lo que hiciste en el verde césped quedará por siempre atado a los corazones del mundo entero.

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