Tierra del Fuego.- Van 90/100 días de escuelas cerradas, la verdad ya perdí la cuenta. Las rutinas se fueron al demonio o, mejor dicho, ahora hay nuevas rutinas. Una de ellas: las tareas de los chicos. La mesa del comedor devino en un inmenso pupitre, cuadernos, cartucheras, hojas que van y vienen de un lado a otro. Hay que sentarse y hacer la tarea. Una, dos o tres horas al día. Los más grandes se arreglan solos, a los mas chicos hay que estarles encima. Lo difícil no es la tarea a realizar, sino acaparar la atención del niño/a. Se distraen, se dispersan. No quieren hacer la tarea. Bufan. Una y otra vez bufan. No sirven las amenazas ni los premios. Solo sirve la persistencia, estar ahí insistiendo e insistiendo para concluir la labor del día. Pero todo se complica: que tocan el timbre, que a la hermana/o menor que aún no va al primario le dan ganas de hacer pis, le dan ganas de hacer caca, el perro que ladra, que justo vinieron a arreglar la heladera. En cada uno de esos resquicios nuestro devenido alumno/a los toma para escapar. Cuando volvemos de la interrupción momentánea, el niño/a ya está jugando con un autito o cualquier cosa que se cruce en el camino y, ahí, la perorata empieza de nuevo. “Que vení, que sentate, vamos qué hay que terminar la tarea, que ya es tarde, que entonces no vienen tus amigos”, etcétera. Ni qué hablar cuando hay clases por internet…, que hoy es por zoom, al otro día por jitmeet, que la clave, la contraseña, que hay que bajar una aplicación, que no se escucha y la mar en coche. Para más, justo la compu se queda sin batería, la señal se corta o la seño no pudo conectarse por falta de conectividad. Ni qué hablar que entre todo ese alboroto, los padres deben hacer malabares porque trabajan, ya que Tierra del Fuego ha retomado, en general, todas las actividades y este es verdaderamente un problema, porque los chicos no tienen con quién quedarse. Entonces, hay que decirle a algún familiar que se quede con los niños, los que no cuentan con familiar deberán pedir auxilio a una niñera o bien intentar arreglar horarios laborales entre los padres para que los chicos no queden solos.
En definitiva, un día más de ser padres-madres – maestros – seños en épocas de pandemia.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

4 + 5 =