Tierra del Fuego.- Uno de los atractivos más importantes que tenemos en nuestra provincia, son los paraísos naturales. Nos sobran lagos, lagunas, cerros, mar y montañas. Sin embargo, no explotamos la mayoría de ellos, por el contrario, se encuentran dinamitados. Ejemplos sobran. A poco de salir de Río Grande, por la ruta complementaria H, llegamos, serpenteando un camino de tierra al Lago Yehuin. Un paraíso natural devastado por la desidia estatal. Tiempo atrás allí existía una hermosa Hosteria, donde dicen, se comían los mejores bifes de chorizo de la zona de cara al manso lago. Hoy en día, una montaña de ruinas y basura, reemplaza la actividad turística de otrora.
Camino a Ushuaia, por la ruta complementaria A, y antes de llegar a Tolhuin, nos dirigimos al Cabo San Pablo. Otro punto imponente de nuestra geografía donde se mezcla historia y arqueología. Allí, se encuentra encallado, de cara al océano Atlántico, el famoso buque Desdemona; un barco mercante que, como si fuese una ballena, terminó sus días en nuestra costa. Camino arriba se encontraba otra Hosteria, hoy avasallada por las ruinas y, por un par de vivos, que tomaron terrenos e hicieron un improvisado camping.
Al llegar a Tolhuin, por un camino que se desprende de la ruta 3, se llega a las Termas del Río Valdés, un paraíso natural donde los antiguos pobladores se daban cálidos baños termales. Sin embargo, una serie de conflictos judiciales, contratos y concesiones mal manejadas por parte del Estado desde el año 1988, hicieron que, desde entonces, el concesionario pusiera candado y no dejara entrar más a nadie. Para más, un perro con los dientes furibundos custodia como un soldado la entrada para que nadie se atreva ni siquiera a asomar las narices.
Ya llegando a Ushuaia por la ruta 3, a la altura del destacamento de Prefectura, un cartel verde con letras blancas nos indica que ahí se encuentra la entrada a la Hostería Petrel. En si, lo que tiempo atrás fue una Hosteria, ya que al igual que Yehuin y San Pablo, solo quedan ruinas coronadas de basura. Pensar que, ese, es uno de los lugares más lindos de la provincia. No obstante, se encuentra devastado por el tiempo. Durante el gobierno de Bertone se empezó a hablar de un nuevo proceso de concesión para reactivar la zona, pero lo único que se logró es que, otros vivos, se propusieran tomar parcelas para posteriormente sacar usufructo.
Cómo pueden ver, nada perece. Todo se echa a perder y, en definitiva, perdemos todos.

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