• Primer alerta: Dólar imparable, valores en términos democráticos que se evaporan, empresas que se van.

• Segunda alerta de este país de 24 horas al cual tenemos que sobrevivir con cosas que pasan demasiado rápidas. Otra empresa quiere irse del país: la multinacional Brightstar busca comprador para sus operaciones. No es la única. Una de las automotrices tiene a esta altura una decisión por tomar. Otra compañía es Danone, que puso en revisión estratégica los negocios a nivel mundial; no tomó la decisión respecto de la Argentina, pero sus activos están en rojo desde hace ya muchos años. Lo mismo pasa con otra empresa argentina, la principal de ese sector, que el balance ya no da más de colorado y encima le están frenando los precios de manera tal que no tenga rentabilidad, lo que genera desabastecimiento en determinados rubros, con lo cual es una alerta que se va a recibir bastante seguido.

• Tercera: la Corte Suprema postergó la definición sobre los tres jueces desplazados. Y, como si fuera poco, en un momento de este día solamente en materia de noticias la Oficina Anticorrupción dejó de lado todas las querellas contra exfuncionarios. Son nada más ni nada menos que 32 las que quedan afuera. El riesgo es que la búsqueda de impunidad se está convirtiendo en el principal tema de agenda en nuestro país, cuando lo que pasa en la Argentina es justamente otra cosa.

• ¿Qué es lo que pasa? Hay un informe que hicieron economistas de IDEA, que tuvo a Santiago Bulat como uno de los investigadores además de doce de los principales empresarios de la Argentina, donde ponen de manifiesto estos números: en nuestro país nacen 2000 chicos por día; un 56% de ellos lo hacen por debajo de la línea de pobreza. Y nosotros seguimos discutiendo si tal o cual tiene que moverse, si tal tiene que querellar o no, cuando en realidad podríamos dejar que la Justicia vaya por su camino y nosotros preocuparnos por los verdaderos temas de agenda.

• Hace 40 años el producto bruto interno per cápita de nuestro país superaba en un 70% al promedio de América Latina. Nos encargamos sistemáticamente de bajarlo. ¿Qué significa esto? Cómo le va al ciudadano medio de la Argentina, cuánta riqueza genera y logra obtener. Logramos tener la medalla en ser los segundos en cantidad de caídas de PBI a nivel mundial en los últimos 40 años, según esta investigación. Tuvimos 17 contracciones de la economía entre 1980 y 2019. Indisciplina fiscal; combatimos los síntomas y no buscamos las soluciones de fondo; y absolutamente todo el tiempo nos cambian a todos las reglas de juego. Nuestro vecinos, que no cambiaron esas reglas, y que llegaron a fotos en las que dos polos opuestos en materia política como José Mujica y Julio María Sanguinetti se saludan en el Senado, no retroceden en cada cambio de gobierno: avanzan en ciertas bases y cambian otras de acuerdo al sentir popular que dicen las urnas, que es en definitiva lo que marca el rumbo de una democracia.

• En todos los problemas de largo plazo en la Argentina pusimos parches, como lo que está ocurriendo con el dólar, de recontra corto plazo. El título del periodista especializado en finanzas Javier Blanco marcaba que lo que pasa hoy con las medidas para aliviar al dólar justamente provocaron lo contrario en su debut. Encima hay frases del estilo: “Jamás tocaría los depósitos de los argentinos”. Los depósitos no son suyos, son de los argentinos. Decir eso en un país que tuvo tres confiscaciones de depósitos en 40 años es muy, pero muy riesgoso.

• Como si fuera poco comenzó el debate tributario que pone en la mira a determinadas compañías por su planificación tributaria. En un país que tiene 166 impuestos distintos, la segunda presión tributaria más alta del mundo, según los datos de IDEA. Y como si esto también fuera poco, lo que miran los inversores cuando dicen “estamos replanificando nuestro lugar en el mundo”, ven la seguridad jurídica hundida; la situación laboral, empantanada; la posibilidad de obtener una rentabilidad, porque las empresas privadas necesitan “ganar plata”, que no es una mala frase, para poder reinvertir, generar más empleo, expandirse y para poder generar proyectos que tengan que ver con lo que nuestros hijos tienen por delante. ¿Qué tienen en la Argentina en ese sentido? ¿Qué marco tienen?

• El caso de Tito Loizeau (@titoloizeau) es otro espejo argentino. Se trata de un emprendedor serial al punto que escribió un libro donde plantea que su misión es seguir generando proyectos hasta los 90 años. Sin embargo, la Argentina logró cansarlo. Es y será entrenador de emprendedores. Pero en enero de 2019 decidió abrir -como tantos otros- un restaurante. En este caso temático y según reveló “para eso traje US$150.000 que tenía en un banco de Estados Unidos (100% declarado allí y acá ) y US$ 50.000 que tenía en monedas de oro que me había regalado mi abuela antes de morir hace casi 10 años. La ilusión de otro emprendimiento”.

• Pero esa ilusión se convirtió en pesadilla. En el mes nueve el Gobierno decidió que debía cerrar por la cuarentena. Y desde el 1 de marzo estuvieron cerrados. “En ese período tuve 3 juicios laborales, hace 8 meses que le pago el sueldo a 25 empleados que no trabajan, tengo retenciones en exceso de ARBA (Ingresos brutos) por $ 560.000 (no te jodo) y no retire un centavo (todo lo contrario) desde que abrí”, resume. Hoy, si se hubiera quedado con los dólares en Estados Unidos y las monedas en la caja, los 10 millones de pesos de su patrimonio serían 39 millones. O sea en 18 meses hubiera ganado 300% en pesos. Sin hacer nada.

• Ahí queda claro que no es “la gran oligarquía” la que pierde como el relato intenta marcar. Es el pequeño y mediano emprendedor que está remándola hace tiempo. Primero, porque le pusieron la cuarentena más larga del mundo; segundo, porque le cayó la pandemia; y, tercero, porque en este país se elige castigar a aquel que tiene ganas de trabajar y de emprender.

• Es que la agenda de la gestión pasa por otro lado. De las 32 querellas que tenía la Oficina Anticorrupción, basta con ver los implicados y porqué se decide dejar de ser querellante. Hechos. No relato.

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