Tierra del Fuego.- Como creyente y, con el mayor respeto que merecen todos los feligreses, me permito hacer esta nota. En el día de ayer, me atrevo a decir que gran número de creyentes, tanto ortodoxos como no ortodoxos, salieron en multitud a desafiar los propios designios Tierra del Fuego.- Como creyente y, con el mayor respeto que merecen todos los feligreses, me permito hacer esta nota. En el día de ayer, me atrevo a decir que gran número de creyentes, tanto ortodoxos como no ortodoxos, salieron en multitud a desafiar los propios designios de Dios sobre la tierra. Ya que, para la religión, todo lo que sucede en la tierra es porque así Dios lo quiso. Si un niño es concebido es porque así Dios lo quiso. Si una peste invade el mundo es porque así Dios lo ha querido como prueba para los seres humanos o bien por los pecados cometidos. Por lo tanto, enfrentar la pandemia es afrentar al mismísimo Dios. En redes sociales, los usuarios se interrogan por el origen del virus y muchos de ellos han llegado a la conclusión que fuera del origen científico de la pandemia, la Biblia había predicho la catástrofe sanitaria anteriormente mencionada. Los usuarios y además creyentes, afirman que en el libro de Isaías en el versículo 26:20 se anuncia la llegada de la emergencia sanitaria, pues el en el pasaje bíblico aparece “Ve pueblo mio, entra en tu casa y cierra las puertas detrás de ti. Escóndete un poco, hasta que pase la ira del Señor”, y  los números 26:20 ( marzo 26 del 2020) coinciden con una fecha actual del virus, haciendo alusión al difícil momento que vive el mundo por la epidemia originada en China.
En este sendero, en Tierra del Fuego, los creyentes se juntaron en conglomerado en la Plaza de las Américas para pedir la apertura de templos e iglesias. No obstante, desde el plano estrictamente sanitario, la apertura de un templo o bien Iglesia sería similar a permitir la apertura de cines o teatros, incluso, bares o restaurantes que se encuentran aún en mayor necesidad de apertura ya que ello le da trabajo a muchas personas y además hace mover el motor de la economía. Las Iglesias y templos tienen la ayuda o bien del Estado o de los propios fieles. Es decir, podrían realizarse las misas vía zoom sin ningún problema y seguir sustentándose. Y, en el caso de permitir su apertura, también se debería permitir la apertura de bares o restaurantes por una cuestión de igualdad.
Ello, en virtud de que Dios no hace diferencias.de Dios sobre la tierra. Ya que, para la religión, todo lo que sucede en la tierra es porque así Dios lo quiso. Si un niño es concebido es porque así Dios lo quiso. Si una peste invade el mundo es porque así Dios lo ha querido como prueba para los seres humanos o bien por los pecados cometidos. Por lo tanto, enfrentar la pandemia es afrentar al mismísimo Dios. En redes sociales, los usuarios se interrogan por el origen del virus y muchos de ellos han llegado a la conclusión que fuera del origen científico de la pandemia, la Biblia había predicho la catástrofe sanitaria anteriormente mencionada. Los usuarios y además creyentes, afirman que en el libro de Isaías en el versículo 26:20 se anuncia la llegada de la emergencia sanitaria, pues el en el pasaje bíblico aparece “Ve pueblo mio, entra en tu casa y cierra las puertas detrás de ti. Escóndete un poco, hasta que pase la ira del Señor”, y  los números 26:20 ( marzo 26 del 2020) coinciden con una fecha actual del virus, haciendo alusión al difícil momento que vive el mundo por la epidemia originada en China.
En este sendero, en Tierra del Fuego, los creyentes se juntaron en conglomerado en la Plaza de las Américas para pedir la apertura de templos e iglesias. No obstante, desde el plano estrictamente sanitario, la apertura de un templo o bien Iglesia sería similar a permitir la apertura de cines o teatros, incluso, bares o restaurantes que se encuentran aún en mayor necesidad de apertura ya que ello le da trabajo a muchas personas y además hace mover el motor de la economía. Las Iglesias y templos tienen la ayuda o bien del Estado o de los propios fieles. Es decir, podrían realizarse las misas vía zoom sin ningún problema y seguir sustentándose. Y, en el caso de permitir su apertura, también se debería permitir la apertura de bares o restaurantes por una cuestión de igualdad.
Ello, en virtud de que Dios no hace diferencias.

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