Tierra del Fuego.– La Ley de Aduana de 1835 estableció un sistema proteccionista para la economía de la Confederación Argentina. Fue promulgada por el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, el 18 de diciembre de 1835. Los aranceles impuestos a los productos extranjeros -del orden del 35% y de hasta el 50%-, así como la prohibición en algunos casos, brindaron a los productores bonaerenses y a los del interior la posibilidad de desarrollar la producción de todo tipo de mercancías que antes eran compradas en el exterior debido a la superioridad de las técnicas productivas de la revolución industrial británica y francesa. No obstante, ese tipo de política tiene su contracara en cuanto a que el resto del mundo no comercializa con países que se cierran abruptamente y, hoy en día, en un mundo globalizado, países subdesarrollados como el nuestro necesitan de materias primas que solo se fabrican en países del primer mundo, caso paradigmático podrían ser las vacunas contra el Coronavirus. Más allá del debate económico sobre si está bien o mal aplicar este tipo de medidas, lo cierto es que con diversas aristas el impuesto a los productos importados siempre regresa, a veces, de manera extrema como lo hizo Guillermo Moreno junto a Cristina Kirchner que, nos redujo a comercializar solo con Angola y Venezuela. Otras veces, como así sucedió durante el gobierno de Macri en su momento, la libertad de mercado es absoluta, sin ningún tipo de control impositivo sobre las mercaderías extranjeras y eso hace que muchas empresas locales no puedan competir con los productos importados y se vean obligadas a bajar las persianas. Ahora, desde el mes de enero, comenzó a aplicarse el impuesto a productos como televisores, celulares, microondas, entre otros, del 17% a los importados y del 6,5% a los fabricados en Tierra del Fuego. En este sentido, el Secretario de Industria y Promoción Económica de Tierra del Fuego explicó que: “nos beneficia a la hora de que una empresa tenga que decidir si va a entrar al mercado Argentino importando su producto terminado o si lo va a hacer en una alianza con alguna empresa de la industria fueguina para que se fabrique aquí, ya que los impuestos internos operan en este caso como una especie de protección para la producción de Tierra del Fuego”.
Todo parece indicar que este tipo de impuesto potenciará la producción de artículos electrónicos en nuestra provincia y con ello habrá mayor oferta de trabajo. No obstante, habría que repensar una vez más el horizonte que tiene la ley 19640, ya que se vuelve a poner el foco en la producción de electrónica cuando en verdad se deberían buscar nuevos campos de producción para tener más opciones a la hora de para defender la ley 19640.

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