Es todo muy delicado,
para ponerse de uno
u otro lado, todo porquería
y la maldita grieta, ahí entrometida.
Esa grieta que lastima, que no ayuda, que la complica, todo se hace cuesta arriba.
Si apoyas las clases presenciales
sos un asesino delirante. Pero sin clases presenciales dejaremos zoombies muertos de hambre.
Niños tirados en una esquina,
fumando Paco como modo de vida.
Por otro lado, los hospitales colapsados,
No hay oxígeno y estamos hasta las manos.
Y encima estamos peleando,
justificando políticas
que nos tienen acorralados.
Somos hermanos,
respetemos al de al lado,
esto ya escapó de nuestras manos,
y solo queda empatía para cuidarnos.
Si alguien sale a la calle es para comer,
si lleva a los chicos a clase es porque ellos deben aprender y una taza de leche para beber.
Nadie es un asesino, solo sobrevivimos en esta jungla sin destino.
Nadie quiere que colapsen los hospitales, ni tampoco queremos morirnos de hambre, cada cual es grande y ya sabe cómo cuidarse.
Kirchneristas defienden la parada, mientras los gobernantes se apiñan en Ensenada.
Los otros, los amarillos, entregan Malvinas a los enemigos mientras sacan libros de lo que pudo haber sido.
Y en el medio, unos y otros discutiendo.
Despertemos pueblo, porque nuestro destino está en juego!

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