Tierra del Fuego.- Definitivamente estamos en la era de hielo. Y no precisamente por el el frío, el hielo y la nieve que azota a nuestra provincia, sino porque en muchos aspectos estamos más cerca del periodo antiguo de glaciación que del año 2020. Como ya adelantamos en este portal, los basurales a cielo abierto es algo que a nadie le interesa modificar en nuestra provoncia. Ni siquiera pensar en reciclar basura o incluso transformar esa basura en materia prima como sucede en muchísimos municipios de nuestro país. Eso, además, sería una fuente de trabajo para muchas personas. A través de la basura se pueden hacer desde ladrillos plásticos, relleno para pavimentación, material fertilizante, generación de electricidad, entre otras muchas cosas. Y con ello, lógicamente, limpiar nuestras ciudades.
Por ejemplo, en La Para, un municipio de la provincia de Córdoba, el antiguo basural colapsado, se ha convertido en un predio donde la basura orgánica se transforma en compost, abono que nutre a una gran huerta municipal que provee alimentos a bajo costo a jardines de infantes, al hogar de ancianos y al hospital local. Vidrios, plásticos y cartones son compactados para su venta, tarea que le da trabajo a muchísimos vecinos. San Luis es otra de las provincias que está a la cabeza del reciclado con numerosas plantas de tratamiento que transforman 25 mil toneladas de basura en materia prima reutilizable. Cada vez son más los municipios que llevan a cabo esta tarea fundamental.
En Tierra del Fuego, seguimos en la era de hielo, ni siquiera hay en las tres ciudades puntos ecológicos al alcance de la mano donde la gente pueda llevar sus residuos para posterior clasificación y reciclado. Tampoco contamos con contenedores de basura en lugares públicos para clasificar los residuos en: orgánico, plástico y vidrio. Por lo general, en los municipios que reciclan la basura se colocan en las plazas o lugares públicos más concurridos, eco puntos donde la gente se encarga de llevar los residuos y un empleado municipal los clasifica para posterior reciclaje. Ni qué hablar de que ninguno gobierno fueguino se preocupó en concientizar en este sentido, la única que nada contra la corriente es Laurita Colazo y lo poco que logró fue poner algunos puntos para descartar envases pet. Por lo demás, seguimos, como si nada, quemando residuos a cielo abierto, contaminando el ambiente, y empobreciendo nuestros paisajes naturales.

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