Tierra del Fuego.– Apenas un día después de haberse emitido el fallo de la Corte Suprema que dio vía libre a las clases presenciales, el Peronismo quiso mostrar su unidad y fortaleza y se reunió en el municipio de Ensenada bajo el pretexto de lanzar un Plan de viviendas sociales. Sin embargo, allí Alberto Fernández despotricó una vez más contra la Corte Suprema, llamó a no respetar el fallo de la máxima autoridad judicial y señaló que la oposición y la Corte buscan desproteger a los argentinos.
Acto seguido, el Presidente y su troupe, se encargaron una vez más de romper los protocolos existentes y se apiñaron todos juntos, sumado a la gente del municipio y trabajadores que allí había, para sacarse una foto con los dedos en V en alto. No obstante, se olvidaron de que el propio decreto del Presidente habilita reuniones sociales solo hasta 10 personas y, como la foto lo demuestra, allí había aproximadamente más de 100 personas. Para más, justo ese día, hubo récord de muertes en la Argentina por Covid 19, ubicándonos en el cuarto país con más fallecimientos en el mundo. Y, ello, no fue lo peor, ya que al momento de pronunciar su discurso, el intendente de Ensenada, Mario Secco, se dirigió a la oposición desafiándolos como alguna vez lo hizo Galtieri con los Británicos previo a la guerra de Malvinas. Mario Secco dijo: “Si quieren venir que vengan…”. Todo para el olvido o bien la indignación. Porque la sucesión de hechos bochornos no terminó allí. En la otra punta del mapa, Juan Manzur, gobernador de Tucumán, de profesión médico, festejó el día del trabajador con un Locrazo al que asistieron otro centenar de personas en un lugar cerrado sin respetar los protocolos establecidos como la foto lo demuestra una vez más.
No es la primera vez que los gobernantes rompen todos los protocolos por ellos mismos establecidos, ya que en la primera ola y en medio del pico de contagios, Alberto Fernández se fotografió -para más se sacan fotos!- con Hugo Moyano y su familia comiendo un asado en la quinta de Olivos, además de pasearse por todos lados sacándose selfies sin barbijo con una muchedumbre de gente que lo rodeaba. También se organizó el velorio de Maradona, que fue un desastre de principio a fin, y luego, encima, tenemos que escuchar al Presidente decir: “No sé cómo me contagié”.
Después, lógicamente, detienen al ciudadano de pie por andar en la calle caminando en soledad después de la hora permitida, le ponen multas y lo arrastran.
Así estamos.

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