Tierra del Fuego.- Se iniciaron las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de Ushuaia y Walter Vuoto le dio apertura a las mismas, aunque en verdad parecía salirse de la vaina para demostrar sus ansias de ser gobernador provincial. En todo su discurso, prolijamente leído y para nada espontáneo, hizo referencia a políticas correspondientes a la esfera del Estado provincial y que el Municipio pudo coayudar, pero Vuoto hacía aparentar que el Municipio fue quien en verdad llevó esas importantes políticas adelante. En este sentido, hizo referencia a la política sanitaria llevada a cabo durante la pandemia, donde hizo referencia al módulo sanitario que, en verdad, sirvió para el seguimiento de casos leves, porque todos aquellos casos de gravedad fueron atendidos en el Hospital Regional de Ushuaia o bien en el Sanatorio San Jorge. Por otro lado, hizo referencia a los créditos otorgados a las Pymes para paliar la pandemia cuando en verdad esa es una política que el municipio no llevó acabo, sino que a través de una ley de emergencia votada por toda la legislatura se aprobó el otorgamiento de los créditos y subsidios PROGRESO y, el Municipio, en un intento de simular tales políticas económicas está tratando de otorgar algunos créditos que todavía no se encuentran implementados. Es decir que la mayoría de su discurso apuntó a entrometerse en las políticas que llevó a cabo el gobierno provincial, para así confundir y desvirtuar la realidad. Su ex y fiel concejal Juan Carlos Pino lo miraba de soslayo a un lado, pues sus ansias de ocupar el lugar que dejará el intendente en búsqueda del sillón gubernamental ya tiene nombre: el senador Matias Rodríguez y, eso, ha quebrado en un punto, la unidad del PJ.
Así las cosas, las ansias de Vuoto por escalar peldaños se deja ver a flor de piel. No obstante, aún existe un cierto concilio entre FORJA y el VUOTISMO, pues aguardan la confección de listas de las elecciones a medio término donde Cristina maneja el tablero y no se descarta que desde allí ordenen una lista de unidad entre los oficialismos provinciales y municipales para hacerse fuerte en el Congreso.
Por eso, nadie dispara, si embargo las balas están preparadas.

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