Después del fallo de la semana pasada donde el Máximo tribunal condenó la gestión de Cristina Kirchner por la tragedia de Once, Alberto Fernández comenzó una cruzada contra la Corte Suprema tratando de enviar un mensaje velado para el Poder Judicial con el objetivo de que aprueben el apartamiento de los tres jueces que investigaban las causas de corrupción que involucraban a Cristina. Aquí es preciso detenerse en dos cuestiones. Por un lado, el avance de la justicia en las causas contra la gestión kirchnerista lo que refleja el debilitamiento de la gestión actual y, si a ello se le suma el hipotético caso que la Corte Suprema rechace el apartamiento de los jueces, el gobierno Fernández perdería toda consolidación de poder. Ello debido a la mala administración de la cuarentena, sumado a la Sarasa y al sexcandalo, sin soslayar tema Vicentin, devaluación, creciente inflación, pobreza y desocupación.
Por eso, la desesperación de Fernández para que la Corte Suprema responda a sus peticiones con el fin de consolidar el poder y evitar el debilitamiento total de su figura. El tema del apartamiento de los jueces es simple: durante la gestión de Macri estos tres jueces que ya tenían nombramiento fueron traslados a otros juzgados, precisamente donde recaían las causas de corrupción que involucran a Cristina. La vicepresidenta, para apartarlos aduce que ese traslado no tuvo acuerdo del senado. Por eso, Cristina aprovechó esa falencia para hacerlos a un lado y, así, evitar que las causas que la involucran sigan avanzando. Los jueces afirman que ese traslado no necesita acuerdo del senado, ya que tal procedimiento se reglamentó en el año 2000 por el Consejo de la Magistratura donde al día de la fecha se trasladaron más de 60 magistrados bajo esa forma y nadie objetó nada. Lo trascendente es el que el nombramiento de los jueces tenga el acuerdo del senado, pero el traslado de jueces de un juzgado a otro no requiere ese acuerdo, ya que eso hace a la funcionabilidad del poder judicial.
En este contexto, el que ahora debe resolver el conflicto es la Corte Suprema de Justicia y, si el gobierno de Fernández obtiene otro revés judicial, el debilitamiento del presidente hará resquebrajar la base de su poder.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

1 × five =