Tierra del Fuego.– El debate sobre el aborto se reabre una vez más en la Argentina. En este sentido, se podría decir que el gobierno de Macri y Alberto coincidieron, ya que ambos decidieron que en el Congreso se debata la ley impulsada por los pañuelos verdes. Y, el hecho de que ambos coincidieran, se debe a una realidad insoslayable: la imposibilidad de seguir sosteniendo numerosas asignaciones universales por hijo y asignaciones por embarazo. Ambos presidenciales se escudan en el famoso debate que se plantea el mundo entero, pero el mundo entero no tiene la necesidad de solventar tantas asignaciones universales que hoy en día rondan cerca de los 5 millones de niños. Tampoco es casualidad que el discurso que respalda el aborto legal sea el hecho de evitar la muerte de mujeres producto de abortos clandestinos.
Sin embargo, una vez más, soslayan que la base de toda sociedad se construye con educación y nada más que con educación. Tenemos una ley de educación sexual integral del año 2006 que nunca se llevó a cabo como debería hacerse, en especial, para las clases sociales que no tienen acceso a las cuestiones más elementales sobre educación sexual.
Por eso, esta nueva ley sobre aborto que se envía al Congreso prácticamente sin modificaciones de la anterior -salvo en lo que respecta a la objeción de conciencia-, será un problema más para los gobernantes porque sin educación seguirán existiendo embarazos no deseados e incluso abortos clandestinos.

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