Tierra del Fuego.- Después de largos meses en que ya se encontraba en estudio en la ANMAT la vacuna rusa, la de Pfizer entre otras, sin que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica aprobara ninguna de ellas, ahora de último momento y sin contar con toda la información necesaria ni lo estudios específicos que requieren este tipo de vacunas, el Ministerio de Salud aprobó ambas vacunas en el contexto de emergencia. La emergencia en la Argentina funcionó, funciona y funcionará para sortear todos los filtros necesarios que se requieren para hacer las cosas como es debido. Si bien se entiende lo novedoso de la situación en torno al Covid lo cierto que la vacuna rusa ya había ingresado hace meses atrás a la ANMAT y recién ahora a último momento ante el visto bueno de Rusia para enviar las vacunas, el Ministerio de Salud se interpuso en el camino y autorizó la vacuna de buenas a primeras. A ello se le sumó el estrambótico relato de Víctor Hugo ante el despegue del avión de aerolíneas como si acaso se tratara del primer paso en la Luna. Sin embargo, la realidad es muy diferente ya que de las 10 millones de vacunas que se habían prometido en un primer momento sólo llegarán 300.000 un número muy bajo para todo el personal de salud del país. Ello debido a que en la argentina hay 215.000 médicos, pero a ese número hay que agregarle enfermeros, terapistas, personal de maestranza entre otros fundamentales que se requiere para que el sistema sanitario funcione. Para colmo, no se sabe cuándo llegarán las demás dosis y a qué número ascenderá.
Mientras tanto la segunda ola parece inminente.

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