Padres del corazón

La historia de Silvia y Román, dos riograndenses que adoptaron a cuatro niños salteños.

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Silvia y Román se casaron hace alrededor de 17 años y poco tiempo después de su boda conocieron la triste noticia de que Silvia no podía quedar embarazada, pese a los tratamientos que intentaron y los grandes esfuerzos económicos que hicieron.  “Llegamos al hecho de que yo no podía quedar embarazada, la fertilización in vitro no funcionó y dije, no voy a seguir insistiendo  ni gastando plata,  era mucho lo que había que gastar”, explicó Silvia.

Tuve que trabajar mucho con mi esposo al tema, hasta que el aceptó y accedió a aceptar tener hijos adoptivos del corazón. Tomamos la decisión juntos”.

 A partir de ello, la vocación de madre de Silvia la llevó a anotarse en el registro de aspirantes a guarda con fines adoptivos, pese a que en principio fue duro para Román aceptar la idea.

Luego de 15 años de estar inscritos en el registro, el lunes 31 de mayo de este año Silvia recibió en horas de la mañana un llamado y las palabras emitidas del otro lado del conducto telefónico le cambiarían la vida, “estamos evaluando su carpeta”, dijo la jueza a cargo de la guarda de cuatro hermanitos salteños que necesitaban de un hogar.

Nos presentamos y fue un enamoramiento a primera vista”

Luego de ese llamado, Silvia y Román fueron a Salta a tener el primer acercamiento,  que es parte de los protocolos de adopción y de inmediato reconocieron que esos niños debían ser sus hijos. “Nos presentamos y fue un enamoramiento a primera vista”, comentó Silvia,

Luego de ese primer acercamiento que no pudo ser mejor, los padres adoptivos concurrieron nuevamente a audiencia y esta vez la Jueza entendió que ya era adecuado y oportuno darles a los niños, con lo que Silvia y Román decidieron llevaros a pasear por Salta para conocerse y afianzar ese incipiente pero fuerte vínculo que los unió desde  el principio.

Los cuatro hermanitos salteños hoy están viviendo con Román y Silvia y la pareja espera el juicio de adopción en los próximos meses para que los niños pasen a ser legamente sus hijos. “Este plazo de seis meses que nos dio la jueza es para terminar de conocernos y complementarnos unos a otros y poder decir, formamos una familia”, contó Silvia y agregó, No todo es color de rosas, pero tampoco es algo difícil de poder adaptarse y que ellos se adapten a nosotros, es el amor que se les puede brindar, la capacidad con la cual nosotros podemos resolver conflictos”.

Los cuatro hermanitos habían estado institucionalizados desde muy chiquitos y Silvia y Román desde hace 15 años esperando tener una familia, el encuentro da una sana lección de lo que puede el amor y los buenos sentimientos.

Entrevista: Tarde Pero seguro, FM del Pueblo.