Los ministros Aranguren y Caputo figuran en los “Paradise Papers”

0
23

Una nueva megafiltración de datos sobre cuentas off shore en paraísos fiscales se dio a conocer el domingo, y en Argentina hubo noticias ya que dos ministros del gabinete del presidente Mauricio Macri aparecieron en los “Paradise Papers”, una investigación que realizaron periodistas de todo en el mundo entre los que están colegas argentinos. Luis Caputo, ministro de Finanzas, y su par de Energía, Juan José Aranguren, aparecen como miembros de empresas que actuaron en jurisdicciones donde rigen el secreto y las ventajas fiscales.

Antes de ingresar a la función pública, el actual ministro de Finanzas, Luis Caputo , fue el administrador de Noctua Partners LLC, una gerenciadora de fondos de inversión de Miami con ramificaciones en Delaware y las Islas Caimán, dos jurisdicciones donde rigen el secreto y las ventajas fiscales.

Caputo también fue el manager de Alto Global Fund, un hedge fund del conglomerado de Noctua dedicado a administrar inversiones de alto riesgo y alta rentabilidad en mercados emergentes por más de US$ 100 millones, según medios de comunicación especializados en información financiera. Para ingresar, el fondo exige US$ 1 millón como suscripción inicial mínima.

El actual titular de la cartera de Finanzas gerenció esos fondos offshore junto al financista argentino radicado en Miami, Martín Guyot, según surge de los documentos de la nueva megafiltración, Paradise Papers, a los que accedió LA NACION en una investigación global impulsada por Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

Caputo y Guyot fundaron juntos Noctua Partners LLC, según informó la agencia Bloomberg, aunque en los registros oficiales del estado de Florida sólo figura Guyot, desde que marzo del 2009 y se expandió durante los años siguientes, mientras en la Argentina se aplicaba el cepo cambiario.

El funcionario negó además una eventual incompatibilidad entre su anterior trabajo en el sector privado y su actual labor. “No hay ningún conflicto de interés, hoy no tengo nada que ver ni con Axis ni con Noctua. Es más, hoy desfavorezco a mis ex socios, en lugar de favorecerlos“, remarcó al responder para esta publicación.

En la misma línea, también rechazó un potencial conflicto de interés al negociar con los tenedores de la deuda soberana argentina en default -los “holdouts”-. “La primera vez que traté con fondos buitres fue como funcionario. Ningún fondo que haya litigado contra la Argentina estuvo vinculado a Noctua, no lo creo. Si fuera así, me trago este teléfono”, dijo, en alusión al aparato que tenía delante suyo, sobre el escritorio.

Representante del Gobierno ante el G-20 -grupo que promueve transparentar los paraísos fiscales, y que a partir del mes próximo presidirá la Argentina-, durante sus años previos a la función pública Caputo administró fondos de inversión que tenían como epicentro la firma Noctua Partners. Esa sociedad controla a la subsidiaria Noctua Asset Management LLC, de Delaware, que es a su vez la controlante de Alto Global Fund, creada en las islas Caimán. “Yo era sólo un asesor financiero. Siempre fui manager, nunca me ocupé de los societario“, explicó el ministro. “Típicamente -resaltó-, todos los fondos de inversión se radican en Caimán”, para luego aclarar que cree que “todo fue totalmente en blanco y legal”.

Las islas Caimán, célebres por su opacidad informativa y su nula presión tributaria, sirvieron de anfitrión para Alto Global Fund , desde que se inscribió allí el 3 de julio de 2009, según figura en dos planillas del bufete Appleby de octubre de 2010 referidas a “Mercados Emergentes” y “Hedge Funds”. Y en otra planilla, de noviembre del 2011, Alto Global Fund aparece en un listado sobre los más “prolíficos hedge funds”.

Sin embargo, Caputo minimizó el rol de Alto Global Fund en el mundo de las finanzas. “Era un fondo de inversión para friends and family [familia y amigos]. Muy chiquito, para tener un vehículo institucional más redituable que si va un particular a un banca, donde la tasa es menos atractiva”, dijo.

El brochure de presentación promocional de Noctua expone, en inglés, sus propuestas. “Noctua proporciona administración de activos, investigación y otros consejos financieros para individuos y corporaciones. Ofrecemos servicios discrecionales y servicios de gestión de inversiones no discrecionales. También diseño, estructura y implementación de estrategias de inversión”. A continuación, añade: “Los servicios se ofrecen a personas de alto patrimonio neto, inversores individuales e institucionales sofisticados, incluidos fideicomisos, patrimonios o organizaciones benéficas”.

Para evitar cualquier atisbo de sobre potenciales conflictos de interés o violación de la ley de Ética Pública, sin embargo, Caputo afirmó querenunció a la administración de Noctua y de Alto Global Fund semanas antes de asumir como secretario de Finanzas en diciembre de 2015, aunque indicó que cualquier documento al respecto debería tenerlo Guyot.

Operar con sociedades offshore no implica de por sí una actividad ilícita; depende, entre otros factores, de la decisión de los sujetos participantes de informar o evadir a los organismos tributarios de sus respectivos países.

En ese sentido, Guyot no accedió a responder preguntas. Entre otras, cómo era la relación laboral o societaria con Caputo, si controlaron que los fondos que administraron fueran blancos y tributaran en la Argentina y, en ciertos casos, cómo sortearon el cepo cambiario desde noviembre de 2011. Solo indicó que reside, trabaja y tributa “desde hace más de 20 años” en Estados Unidos y que “lamentablemente” no podía contestar esas y otras consultas “sin incumplir obligaciones de confidencialidad” con sus clientes que, de vulnerarlas, “podría derivar en cuantiosas demandas legales” en su contra.

En el caso de Caputo, su salida del conglomerado Noctua quedó asentada en medios especializados en finanzas antes de su ingreso al Gobierno. Publicaron que, en efecto, un ex ex ejecutivo de JP Morgan, Joaquín Eslava, lo reemplazó en el fondo. “Cuando pase a la función pública me desvincule de todo, absolutamente. No hablo con Guyot desde hace casi dos años“, afirmó el ministro.

Cobro de honorarios

Caputo se definió además como un mero “administrador” de Noctua y Alto Global Fund y negó haber sido “member” o socio. “No tuve ninguna injerencia accionaria hasta donde yo sé. Tampoco es importante porque es una sociedad que no vale nada en sí, es un fondo, y vale en la medida de la cartera que maneja”, dijo.

En la declaración jurada que Caputo presentó ante la Oficina Anticorrupción cuando se dio de alta en la administración pública (y debió, por tanto, informar su situación patrimonial de 2015), en tanto, no figuran Noctua ni Alto Global Fund. Según el entonces secretario de Finanzas y actual ministro, porque sólo cobró honorarios mensuales de esos fondos de inversión, los que siempre declaró ante la AFIP como ingresos de cuarta categoría. “Yo percibía honorarios de Alto Global Fund que se pagaban a una sociedad mía en la Argentina llamada LC (por sus iniciales). Todo lo que cobré lo traje a la Argentina al tipo de cambio oficial, lo declaré ante la AFIP y tributé Ganancias”, señaló.

Por su parte, entre las firmas afiliadas de Noctua en asesoría de inversiones y brokers, aparece Axis Sociedad Gerente De Fondos De Inversión SA, la inversora creada por Caputo y otros cuatro socios en la Argentina en 2012, y a la que también renunció el 4 de diciembre del 2015 para asumir como secretario de Finanzas. “Nos derivábamos clientes”, explicó Caputo. “Yo, cuando tenía un inversor, se los mandaba. Les hacía de ‘nombre’ porque tenía un nombre hecho en el mercado“, rememoró, para luego defender su posición.

Un entramado de sociedades

Para operar, Noctua se estructuró con filiales en Miami, Delaware y las islas Caimán. Cada sociedad ocupó un rol específico dentro del esquema, mientras que, en paralelo, se crearon los “Argentina Funds”, bajo un esquema similar. Noctua Argentina GP LLC se posicionó como la socia general de Argentina Master Fund (el “fondo maestro de Argentina”) que estuvo organizado como una sociedad limitada exenta de las Islas Caimán.

A partir de allí, Noctua Asset Management, LLC se desempeñó como gerente de inversiones para Argentina Master Fund y para Argentina Fund Ltd, que actuó como la “Argentina Feeder Fund” y, por lo tanto, invirtió sustancialmente sus activos en intereses de Argentina Master Fund.

Las ramificaciones llegaron hasta Buenos Aires en el año 2016, con nombres casi idénticos que dificultan su seguimiento. Así, Argentina Alto Global Fund LTD fue registrada en junio de 2016 en la calle Martha Lynch 489, junto a Argentina Fund LTD y Argentina Master Fund, mientras que Alto Global Fund LTD tuvo como administradora a Lacrosse Global Fund Services, que en la Argentina fue registrada como Lacrosse Global Fund Services Argentina SRL con domicilio en la avenida Leandro N. Alem 928, piso 7

Pero en todos esos casos, Caputo afirmó desconocer la actividad de los fondos en territorio argentino, al reiterar que desde diciembre de 2015 se desvinculó de los negocios.

El Consorcio Internacional de Periodistas, a través de la periodista Mariel Fitz Patrick, dio a conocer más nombres de argentinos involucrados en sociedades offshore en paraísos fiscales, como parte de la investigación denominada Paradise Papers; entre ellos, el del ministro de Energía, Juan José Aranguren.

Según precisó la periodista, Aranguren fue director de una sociedad offshore creada en Barbados por Shell para proveer gasoil en América Latina. Aún hoy, esta offshore sigue vigente, pero el ministro de Energía ya no forma parte de la misma.

¿Qué son los Paradise Papers?

Es el nombre de una investigación periodística liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung, y compartida con 96 medios internacionales; entre ellos, LA NACION, The New York Times, The Guardian, BBC, Le Monde y El Confidencial de España. En total, más de 380 periodistas de 67 países analizaron 1,4 terabytes de información durante un año.

Se basa en una filtración múltiple de 13,4 millones de documentos provenientes de dos grandes estudios jurídicos dedicados a proveer servicios ‘offshore’: Appleby, fundada en las islas Bermudas, y Asiaciti Trust, de Singapur. Pero también abarca información de 19 registros societarios: Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Barbados, las islas Bermudas, Islas Caimán, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, Isla de San Vicente y Trinidad y Tobago; Labuán; las Islas Cook, Islas Marshall, Samoa y Vanuatu; Malta y Líbano.

¿Qué son y a qué se dedican Appleby y Asiaciti?

Appleby es un estudio jurídico fundado en las islas Bermudas hace a fines del siglo XIX, y que ofrece servicios ‘offshore’ a sus clientes. Cuenta con oficinas en diez países con baja o nula fiscalidad y absoluta opacidad, como las islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, la isla de Man, las islas Seychelles o Hong Kong. Integrante del llamado “círculo mágico offshore”, es decir, el selecto grupo de los nueve bufetes más prestigiosos que proveen servicios ‘offshore’, los clientes de Appleby suelen ser millonarios con más de US$ 30 millones y multinacionales.

Por su parte, Asiaciti Trust también es un estudio jurídico que crea compañías y estructuras fiscales opacas, con sede central en Singapur y oficinas en Samoa, San Cristóbal y Nieves.

¿Qué información aparece en los Paradise Papers?

Los 13,4 millones de documentos que conforman los Paradise Papers exponen cómo multinacionales, millonarios, celebridades y financistas ocultaron activos y movieron fortunas lejos de los controles tributarios. Entre otros, desde la reina Isabel hasta miembros del gabinete del presidente Donald Trump, y desde cantantes como Bono y Shakira, a corporaciones como Glencore, Apple, Nike y Facebook.

En términos generales, Estados Unidos es uno de los focos centrales de la filtración. Más de 31.000 clientes individuales y corporativos de Appleby provenien de ese país o informaron direcciones en ese país. Los siguen, en cantidad, nacionales del Reino Unido, China y Canadá.

¿Qué significa ofrecer “servicios offshore”?

Appleby y otros estudios jurídicos similares -como Mossack Fonseca, protagonista de los “Panamá Papers” en 2015- se dedican a crear entramados societarios complejos que le permiten a sus clientes ocultar su identidad, optimizar su situación fiscal o, incluso, evadir impuestos. Para eso, recurren a sociedades, “trusts” y fundaciones.

En ese sentido, una sociedad “offshore” es cualquier entidad jurídica creada en un paraíso fiscal, pero cuya actividad -si la tiene- se realiza fuera de la jurisdicción en la que se registró. Puede destinarse a la compra de activos -como inmuebles- u operar cuentas bancarias en secreto.

¿Qué información contienen esos 19 registros?

Junto a los documentos de Appleby y Asiaciti Trust, la filtración incluye seis millones de documentos de los registros societarios de 19 paraísos fiscales. Con diversos grados de profundid y precisión, estos documentos administrativos incluyen información sobre los accionistas, administradores y representantes legales de estas compañías.

¿Los registros societarios no son públicos?

En ciertos países, sí; en otros, hasta cierto punto; y en otros más, no. Por eso se considera que esas jurisdicciones son opacas. Es decir, que no cumplen con los estándares mínimos de publicidad. Y ninguno de los 19 registros que integran los Paradise Papers se destacan por su transparencia.

¿Es ilegal utilizar una sociedad offshore?

No. Recurrir a una sociedad offshore o abrir una cuenta bancaria en un paraíso fiscal no es, en sí misma, una actividad ilícita. Pero si el “beneficiario final” de esa operatoria no declara su dinero o cualquier otro activo a las autoridades tributarias de su país, puede incurrir en los delitos de evasión o lavado, entre otras figuras penales.

En esa línea, un informe del Banco Mundial determinó que “en la gran mayoría de casos de corrupción, financiación del terrorismo, lavado de dinero y fraude, los vehículos corporativos (ya sean compañías, fideicomisos o cualquier otro tipo de estructura) se utilizan para esconder la identidad de las personas involucradas en la corrupción”.

¿Por qué publican ciertos nombres si su operatoria es legal?

Hay varios motivos por los que se decidió publicar ciertos nombres: porque el sujeto es una persona políticamente expuesta (PEP), porque hay un claro interés público, porque el caso en sí es noticiable, porque en ciertos casos hay indicios de incompatibilidad, porque el contexto político internacional avanza contra los paraísos fiscales (al punto que el G-20 impulsa desde hace años por reducir o, incluso, eliminar la operatoria secreta que impera en esos paraísos fiscales), porque ciertas personas o empresas están sujetas a investigación judicial o administrativa, y porque ciertas personas o empresas son contratistas o concesionarios públicos, entre otros.

¿Cuál es la diferencia entre Appleby y Mossack Fonseca?

Ambos estudios jurídicos ofrecen los mismos servicios offshore, aunque varía la calidad de sus prestaciones y clientes. Así, mientras que Mossack Fonseca se concentró en constituir sociedades y abrir cuentas bancarias, Appleby también ofrece la planificación fiscal a sus clientes. Mossack y Appleby se mueven, además, en círculos sociales distintos, ya que los clientes del segundo bufete son más exclusivos, integrantes de la élite global.

¿Qué diferencia a Paradise Papers de Panamá Papers?

La investigación sobre la operatoria y los clientes de Mossack permitió vislumbrar, por primera vez, cómo funciona el mundo offshore por primera vez. Ahora, los Paradise Papers brindan una oportunidad de comprender cómo las grandes fortunas y multinacionales reducen o eluden sus impuestos, con la ayuda de abogados prestigiosos y la complicidad de las autoridades de 19 jurisdicciones que mantienen en secreto sus actividades.

Con información de El Confidencial (España) y The New York Times (Estados Unidos)

El equipo argentino que trabajó Paradise Papers con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) fue integrado por Hugo Alconada Mon, Maia Jastreblansky, Iván Ruiz y Ricardo Brom por el diario LA NACION. También por Mariel Fitz Patrick (América), Emilia Delfino (Perfil) y Sandra Crucianelli