EN BUSCA DEL FRAUDE ELECTORAL

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Por estos días, hay una serie que tiene a los espectadores en vilo. “La Casa de Papel” trata sobre un grupo de atracadores que se propone robar la Casa de la Moneda y Timbre de España. Quien comanda a este grupo se llama “El Profesor”, un personaje querible que estudió por años el fraude al Estado y que no deja nada librado al azar. Todo está pensado, aunque lógicamente siempre surgen imponderables. Los personajes de la saga son entrañables; en parte ellos se están revelando contra un Estado que siempre fugó capitales para las corporaciones financieras.
Se podría decir que a nivel provincial, el plan que pergeña Rosana Bertone de cara a las próximas elecciones a gobernador de 2019 es diametralmente opuesto a “La Casa de Papel” no por el hecho de que el fraude que se avecina no se encuentre pensado, sino, que el atraco electoral ya no será una revolución en contra del Estado como sucede en la serie referida, sino que ahora el perjudicado va ser el electorado en su conjunto. Veamos:
El plan de Bertone en busca de su reelección comenzó apenas asumió el poder. En ese momento, le encomendó al Poder Judicial crear una nueva Cámara de Apelaciones en la ciudad de Ushuaia que controle -en el 2019- al juzgado electoral, juez que de todas formas fue puesto por Bertone, pero la doble instancia debe estar asegurada para evitar, como en La Casa de Papel, algún imponderable que pueda presentarse. Por lo tanto, tanto los jueces de Cámara como el mismo juez Electoral responden a Bertone porque fue ella quien los puso en el cargo. Y para asegurarse aún más la cuestión, la gobernadora ya designó al hijo del juez electoral Isidoro Aramburu en la planta política de gobierno.
Listo: el primer paso ya se encuentra dado. La segunda parte del plan radica en cambiar abruptamente el sistema de votación. Para ello, Rosana llamó a una reforma política y electoral donde se intenta implementar el voto electrónico. Y fue el mismo juez electoral Aramburu que, invitado a la legislatura para dar su parecer, manifestó que el sistema se puede perfeccionar e hizo alusión a la empresa de Río Negro “Altec” para poner en marcha el sistema puesto que ya viene trabajando con la provincia de Tierra del Fuego. Y precisamente está en lo cierto, la empresa mencionada trabaja con el IPRA y ya tuvo una presentación en el año 2016 junto a Bertone para promocionar este sistema de votación. Ademas del negocio en ciernes que significa poner en práctica tal sistema, lo que se pretende asegurar es controlar los comicios de manera deliberada. En la prueba piloto que se llevara a cabo en instalaciones del IPRA, el elector tenía que dejar su huella dactilar para ingresar al sistema, ello lógicamente, no solo devela a quien votó el elector, sino que los comicios pueden ser claramente manipulados. Es así que el mismo CONICET – Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnica- a pedido del gobierno nacional recomendó con total contundencia en el documento titulado “Análisis de factibilidad en la implementación de tecnología en diferentes aspectos y etapas del proceso electoral” que “existen resultados teóricos donde se demuestra la imposibilidad de satisfacer simultáneamente tres de los atributos requeridos para el sistema (secreto, auditabilidad e integridad). Esto genera un compromiso entre estos atributos, que se vuelve crítico durante la fase de emisión de voto si esta fase está mediada por una computadora”. Así concluyó que “Se recomienda” -sintetiza el informe en su página 45- “no avanzar en el corto ni mediano plazo con la implementación de un sistema electrónico para la etapa de emisión de voto”.
En la Argentina existen cuatro empresas con presuntos pergaminos de idoneidad para el desarrollo del software y el hardware de las máquinas para votar: MSA (la que organizó las elecciones en Capital y Salta), Smartmatic, Indra y, en menor escala, la rionegrina ALTEC.
Las sumas en juego para estas empresas de tecnología representan un negocio estimado en 100 millones de dólares del que nadie quiere quedar afuera. Sin embargo ninguna de ellas parece estar a la altura de asumir los altos costos de producción, desarrollo de software y capacidad para construir las 130 mil máquinas requeridas para votar en una elección nacional. El valor promedio de cada una asciende a 1200 dólares, a lo que hay que sumarle los costos de transporte y guarda (siderales frente a lo que significa el mismo operativo para las actuales urnas de cartón), repuestos y ocio; es decir, el costo financiero de una inversión millonaria en máquinas que durante la mayor parte de su vida útil no estarán produciendo nada.
Lanzada a la carrera por sentarse a la mesa del banquete la empresa rionegrina de “Alta Tecnología” (ALTEC) destinó dos técnicos y los recursos para el desarrollo de una impresora de boletas que cumpliera mínimamente con las características exigidas por la Cámara Nacional Electoral.
El resultado fue un chasis prototipo en 3D impreso en resina en el Laboratorio de Fabricación Digital (FABLAB), dependiente de la municipalidad de Bariloche, en el cual se montó una PC “All-in-one”, adquirida en un comercio de electrodomésticos.
La presión puesta por el ministro de Gobierno de Río Negro, Luis Di Giácomo, para ingresar al negocio de provisión de urnas electrónicas promoviendo la reforma electoral de Cambiemos, empujaron a ALTEC a una serie de presentaciones en distintas localidades del interior del país (San Juan, Tierra del Fuego) organizadas por la ONG Transparencia Electoral, cuyo director, “el radical Leandro Querido, es empleado de Rogelio Frigerio en el Ministerio del Interior, de la UBA y de la Legislatura porteña”, quien además estuvo detrás del sospechoso escrutinio provisorio de las últimas PASO, según denunció Horacio Verbitsky en Página 12 el 22 de octubre pasado.
El negocio sigue siendo inmenso y Altec -empresa que además fuera procesada por defraudación al Estado- espera ansioso a que el gobierno de Rosana Bertone le dé la derecha para entrar en el negocio.
No es necesario remitirse a los múltiples fallos del sistema de voto electrónico durante la elección que llevó a Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, ni al rechazo de Holanda y Alemania al sistema al considerar que “vulnera los principios de fiscalización y secreto del elector. Con lo cual, facilita las prácticas clientelares”, si se dispone de antecedentes más cercanos.
Por eso, esperemos que esta película de terror no tenga un final feliz como “La Casa de Papel”.